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Hacerse un tatuaje es algo serio, no sólo porque es algo
que llevarás en tu cuerpo durante un tiempo variable,
sino porque es muy importante la higiene y
profesionalidad en este tipo de trabajos a fin de evitar
riesgos, infecciones y malos resultados. Elegir el
centro se convierte pues en lo fundamental del proceso,
sin dejarse llevar por ofertas engañosas o conocidos de
conocidos que no nos dan confianza.
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Elección del centro
Un paso vital
Limpieza
El tatuador deberá limpiar la zona con alcohol o líquidos
desinfectantes asi como deberá rasurar si la zona a tatuar tiene
vello.
Fijación
Una vez limpia la piel se fija en ella un transfer, que contiene el
dibujo deseado. El transfer debe ser inofensivo para la piel y no
debe tener sustancias químicas que puedan irritarla. Si este
transfer se coloca mal, el dibujo posterior quedará mal y arruinará
el tatuaje, asi que es un paso esencial.
Máquinas
El tatuador prepara la máquina con las agujas, punteros y los
pigmentos. Debe asegurarse de que son productos estériles y que no
queda rastro de color en la máquina de algún uso anterior.
Tatuado
Puede que antes de empezar a tatuarte, el tatuador te aplique una
capa de vaselina con una espátula de madera que también son
desechables. Por supuesto el proceso entero se realizará con unos
guantes nuevos y estériles.
Las primeras líneas del dibujo son las que más duelen ya que la piel
está sensible y el cliente viene muy nervioso. Luego se acostumbra
la piel y ya no duele, es una vibración perfectamente soportable.
Tras el delineado comienza el sombreado que duele menos. Si el
tatuaje es monocolor, se puede omitir este paso.
Despues se colocan los colores, desde el más oscuro al más claro
Curación y Limpieza
Se limpia el tatuaje con agua y jabón neutro, se pulveriza con
alcohol y se aplica crema cicatrizante.
El último paso es el de vendar la zona para evitar el roce con la
ropa y la exposición al sol
El tatuador te dará una serie de
consejos a seguir que te ayudarán a una correcta
cicatrización de la herida. |